Trasteando con Fujifilm

Los que me conozcáis personalmente, o al menos me sigáis por redes sociales sabréis que soy usuario de Fujiflim desde hace ya un tiempo. Usuario convencido y a ratos defensor del sistema que ahora uso para trabajar.


Por tanto, hablar de Fujiflim es hablar de mi equipo de trabajo, y uno no suele hablar mal de sus cámaras.


Como digo siempre entre bromas, ni soy X-Photographer ni me me pagan por hablar bien de la marca, pero qué bonito sería ¿verdad?.


La semana pasada, Fuji (para los amigos) organizó un par de eventos en Sevilla. Uno con Pedro Etura, para hablar del sistema GFX, y ya de paso llenar una mesa con cámaras y objetivos para que los asistentes probásemos y tocásemos lo que quisiéramos. Lo que viene siendo, poner los dientes largos y tentar al personal a que se gaste los ahorros de las vacaciones. Desde luego el método de marketing mas antiguo y efectivo: lo pruebas, te gusta, te lo llevas.


Por un lado, escuchar a un profesional hablar de su trabajo, de cómo lo hace, sus experiencias, puntos de vista, y el por qué y para qué usa sus objetivos y cámaras siempre es enriquecedor. Mejor escuchar en directo a alguien que ver cien vídeos en youtube. Es mi opinión al menos.


Por otro lado, el trasteo. Aquí si que viene la parte interesante. No es que os vaya a hacer una review de cámaras ni a detallar las maravillosas prestaciones de la nueva GFX100 que estuvo rodando de mano en mano por allí.


El muestrario era amplio. El sistema GFX al completo, la 50R y 50S, dos bicharracos de 50 megapixeles de resolución y sensor de medio formato, ideal para hacerte selfies, y la ya citada GFX100. Había alguna X-T3, X-H1, X-Pro2, X-E3, la X-T30, X100F y una X-T100. En la parte óptica, también había donde elegir, objetivos fijos, de zoom, exceptuando el Fujinon 200mm f2, estaba la gama prácticamente al completo.


Fujinon para todos

Hubo un par de objetivos que me encantó probar y montar en mi cámara, sobretodo el 23mm f1.4. Una maravilla. E igualmente, para los amantes de las focales fijas, la combinación del 23mm, 35mm y 50mm todos f2 y resistentes a las inclemencias me parecen una combinación ideal con la que se podría conquistar el mundo, o al menos fotografiarlo.


Y voy con las cámaras. De sobra se sabe que la X-T3 o la X-H1 son ahora mismo los buques insignia de la compañía en el sector A-PSC. Digamos que son las cámaras profesionales por excelencia de la firma nipona.


Pero no sólo del sector profesional viven los de Fuji, de hecho, porcentualmente, los fotógrafos profesionales somos un número menor frente al mercado aficionado.


Hubo dos cámaras que me encantó tener entre las manos, por la sensación que tuve al manejarlas, la facilidad, la comodidad, la estética y sobretodo el concepto que mantiene la firma en el sistema X.


Si eres aficionado, medio o avanzado, incluso si eres un profesional que quiere tener en la bolsa de viaje una cámara mas ligera pero que mantenga unas prestaciones casi profesionales, estoy seguro de afirmar, que la Fuji X-T30 es la cámara ideal. Ésta hermana pequeña de la X-T3 mantiene las prestaciones mas importantes. Mismo sensor, y por tanto misma calidad, mejor enfoque, mas rápido y preciso (no es que la T2 enfoque mal precisamente), vídeo en 4K (para los exigentes que acabarán viendo el vídeo en el móvil), una ráfaga de hasta 8 fps con el obturador mecánico, prestaciones mas que sobradas para que la cámara cumpla en prácticamente cualquier situación. Viajar, fotografía de calle, incluso algo de deporte puntualmente, fotografía nocturna, etc...no nos vamos a quedar cortos con ésta cámara.


En la misma línea de prestaciones está la X-E3. Si la X-T30 he dicho que se considera la hermana pequeña de la X-T3, ésta X-E3 sería la hermana pequeña de la X-Pro 2. En cuanto a diseño, muy similar. Es cuestión de gustos, si os sentís mas cómodos con un visor tradicional centrado, o uno situado en el extremo de la cámara. Yo particularmente siento un especial cariño por la X-Pro2 y por tanto por su visor.



Ambas cámaras, en la mano, pese a ser pequeñas y ligeras, son muy cómodas y fáciles de manejar. La ausencia de varios botones y ruedas de control en éstas cámaras no se echa en falta, puesto que la posibilidad de configurar ciertas funciones permite que por ejemplo, controlemos con una ruedecilla la velocidad, con otra el ISO y con el anillo del objetivo el propio diafragma. Sin necesidad de buscar botones, ni apartar la vista del visor en plena foto para cambiar parámetros. Controlando estos tres factores ¿para qué queremos mas botones? (Entiéndase la ironía, que algún que otro botón siempre es útil).



Después de todo éste trasteo técnico, faltaba hacer una pequeña prueba de campo. Pude comprobar algunos detalles del funcionamiento y rendimiento in situ, pero salir a la calle siempre es mucho mejor.


Así que el viernes, de nuevo Fujifilm tenía organizado otro evento con Joan Vendrell, para hablar de la X-T30 y dar un paseo fotográfico. Era la oportunidad perfecta. Escuchar de nuevo a otro profesional y buen formador como es Joan, con quien tuve la suerte de compartir un café previamente y charlas de muchas mas cosas, y posteriormente cámara en mano, probar la T30 en situaciones reales.


Las sospechas se confirmaron. Rapidez en el enfoque, comodidad y confianza en la sujeción de la cámara en la mano, calidad de imagen mas que sobrada. No hizo falta mucho para quedarme convencido.


Como usuario de Fujifilm convencido, como he dicho antes, no es que haga falta muchos argumentos para convencerme, pero siempre mola (si, mola es la palabra) tener la posibilidad de probar de primera mano todos estos cacharros y poder conocer y escuchar a profesionales del sector.


Bien por Fujifilm. Bien por Pedro Etura. Y bien por Joan Vendrell. Volved pronto.


© 2019   SANTIAGO MOLINA

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