De crucero por el Rhin.

¿Estoy de crucero?. No. ¿Estoy llorando en algún rincón porque quiero volver a subirme en un crucero?. Si.

Molando en Estrasburgo - Foto: Rocío Lucena

Así es la vida. Mientras leéis este artículo yo ya estaré lejos de cualquier destino de los que visité hace apenas una semana. Estrasburgo, Colmar, Colonia, Amsterdam...ya sólo me quedan las fotos y por supuesto la experiencia. Porque reconozcamoslo, lo mejor de viajar es la experiencia, las anécdotas, las risas en otros países, lo que se descubre y se aprende de otros países. Culturas similares y a la vez tan distintas.


Voy al grano, por si todavía os preguntáis de qué hablo. La semana pasada estuve de crucero fluvial por el río Rhin, zarpando desde Basilea (Suiza) y atracando en Amsterdam (Holanda). Por el camino fuimos pasando por Colmar, Breisach, Estrasburgo, Maguncia, Coblenza, Colonia y Amsterdam. Cada ciudad, cada paisaje, cada Iglesia o Catedral han merecido la pena.


Esa zona de la Alsacia colindante con Alemania es preciosa se mire por donde se mire. Se respira otro aire, mas limpio, quizás sea por la cercanía con un río tan potente como es el Rhin, quizás sea por el clima que permite que los campos y los arboles sean de un verde mas intenso, mas fresco.


He de decir que al principio, cuando Rocío me propuso hacer éste tipo de viaje no me entusiasmó demasiado. Los viajes en grupo, con visitas, horarios y recorridos cerrados no me gustan, por la sencilla razón de que no puedo hacer las fotos que yo quiero. No me puedo alejar del grupo si veo algo que me llame la atención, no puedo entretenerme en algo que me guste si el grupo sigue avanzando, dependes del ritmo del guía y generalmente cuando mas ganas tienes de quedarte en un sitio mas pronto toca volver al barco.


Es otra forma de viajar, tiene sus inconvenientes, pero también tiene sus ventajas. El hotel viaja contigo. No necesitas levantarte media hora antes del amanecer porque si quieres verlo sólo tienes que despertarte, lavarte la cara coger una chaqueta y subir a cubierta. Puedes dejar cosas que no necesitas en tu camarote y no cargar con ellas durante las visitas. No tienes que preocuparte por dónde vas a comer y cenar cada día. Tienes la opción de subir a cubierta las 24 horas del día, lo cual es magnífico y muy recomendable al menos para los que os guste que el viento os de en la cara y disfrutar de los paisajes que van pasando a babor y estribor.


Es como digo, otra forma de viajar, otro tipo de experiencia de viaje. En ésta vida, menos las drogas, se pueden probar muchas cosas.


La verdad es que pensaba que por la forma de visitar las ciudades, en grupo con mucha gente alrededor y sin mucho tiempo, no iba a poder hacer todas las fotos que yo quisiera. Estaba mentalizado, pero oye, la cosa se ha dado mejor de lo que esperaba y he acabado muy contento con los resultados. He podido sacarle un buen partido a cada visita y pronto os iré enseñando fotos.


Mientras tanto, como creo que merece mucho la pena cada visita que hemos hecho, en vez de soltaros las parrafadas únicamente por el blog, se me ocurrió durante el crucero que iba a grabaros un diario de a bordo, donde os contaré cosas, consejos, opiniones, etc...


Siempre es mas cómodo ver un vídeo que leer ¿verdad?


He grabado todo lo que he podido, vídeos cortos, de cada ciudad, de todo un poco, para poder mostrarlo en el diario y así no tenéis que verme la cara todo el tiempo.


¿Qué os parece la idea? ¿Tenéis ganas de viajar?



30 vistas

© 2019   SANTIAGO MOLINA

S E V I L L A   -   M A D R I D 

SÍGUEME

  • @fotosantimolina
  • @fotosantiagomolina
  • @fotosantimolina